a) Relación del cine con los movimientos sociales
La relación del cine y los movimientos sociales se genera en el marco de la interacción y la coexistencia, pues el cine resulta de los conflictos para representarlos, denunciarlos o participar de ellos, los movimientos sociales alimentan, motivan y sugieren la realización del cine vinculado con su causa para asegurarse un medio propagandístico y de expresión que represente un ideal o documente su lucha.
Las necesidades y los motivadores propios de un movimiento social abren brecha al surgimiento de vanguardias artísticas y a la transformación tecnológica de los medios comunicativos que los atienden. Así, el cine y sus formas resienten los efectos de cada conflicto en transformaciones tanto tecnológicas como de vanguardia.
En Estados Unidos, por ejemplo, los documentales políticos aparecen en los años treinta, pero se desarrollan con mayor auge en los setenta, luego de la invención de equipo liviano para filmar con sonido sincrónico. A fines de 1970 y principios de 1980 se dio origen a un movimiento entre los cineastas independientes en Estados Unidos, para tratar de llegar a una mayor audiencia haciendo comerciales que pudieran ser mostrados en los cines.
Para muchos artistas de la década de los sesenta, sus creaciones fueron el escaparate que los posicionó fuera del statu quo. El arte, para ellos, funge como disociador del creador con su entorno real, sin embargo, es a partir de la mercantilización como esos mismos productos son ancla y fuerza para que el artista no pueda emanciparse totalmente de las dinámicas sociales.
La producción cinematográfica adquiere un papel relevante en el estudio de los conflictos políticos y sociales en virtud de proponer una interpretación y una visión analítica de uno o varios procesos históricos. Esta visión específica de los sucesos sugerida icónicamente, permite ampliar la percepción de los espectadores con respecto a su realidad, pero también los vuelve más receptivos de la realidad de otros.
“Las revoluciones merecen películas”, se dice que exclamo en cierta ocasión Jean Renoir, cansado de filmar las complicadas intrigas de la sociedad burguesa.
Probablemente en el mismo estado de hartazgo llegaron a encontrarse los jóvenes, universitarios e intelectuales que, en aquel Mayo de 1968, se lanzaron a las calles, a las protestas y los debates políticos, culturales y académicos con una idea que, en el fondo, se convertiría en ideal: cambiar el mundo.
La filmografía existente en los acervos mundiales sobre aquella generación del 68 es abundante y, en la mayoría de los casos, de una calidad más que aceptable. Sin embargo, también en la mayoría de los casos casi siempre resultó que estos filmes son de naturaleza documental, incluyendo auténticas joyas que no siempre se encuentran al alcance del cinéfilo o del interesado.
Por ello, las películas que forman parte de nuestra filmografía abarcan una gran cantidad de géneros, desde la comedia, hasta la película de falso documental con estructura dramática o inclusive el cine erótico. Esperamos que su diversidad abone a la comprensión de aquella generación que, a nosotros desde las circunstancias actuales del presente, se nos antoja anticuada y a la vuelta de la esquina, pero para sus contemporáneos significo un suceso imposible de medir pero si, por suerte, digno de preservar.
Bibliografía:
· Cole, Robert. Un viaje por la historia de Francia. Editor de las series, 1991, Madrid.
· Carlos Fuentes. Los 68. Ed. Debate. México 2005.
· Ramirez, Ramón. El movimiento estudiantil de México. Colección Problemas de México, Ed. Era, México, 1998
· Cine independiente norteamericano. Universidad Autónoma de Puebla. México, 1993
· Feuer, L. Los movimientos estudiantiles. Las revoluciones nacionales y sociales en Europa y el tercer mundo.
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