El contexto en el que surge el movimiento del 2 de octubre de 1968 en México, se da en el marco corporativista por el que pasaba el país. A la sombra del Partido Revolucionario Institucional vivían las grandes organizaciones obreras y campesinas como la CNC y la CTM. Todos los sindicatos se encontraban subordinados a estos gremios dependientes del gobierno. La democratización en los sectores estratégicos se supeditaba al autoritarismo de un partido gubernamental.
Las huelgas de 1943- 1944 y las de 1958-1959 fueron grandes movimientos que buscaban la libre expresión de las decisiones tomadas por los afiliados a los sindicatos. El despliegue de la fuerza militar terminó con este hervidero de disidencia. Así, las fuerzas juveniles se lanzarían de la mano con las luchas obreras, por una cruzada en la democratización del país. Lograr lo anterior era sinónimo de lo que buscaba el movimiento:
· La libre expresión del pensamiento individual y colectivo.
· La no restricción de garantías individuales.
· El derecho a la organización de huelga.
· El respeto de las garantías de los partidos políticos y las organizaciones sindicales.
Los llamados dirigentes obreros, como el CTM, condenaron la acción de los estudiantes desde que comenzó el movimiento el 26 de julio de 1968, día en que los estudiantes de las Vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional, y de la secundaria Isaac Ochoterena de la Universidad Nacional Autónoma de México, participaron en una serie de actos violentos encabezados por las pandillas de “Los Arañas” y “Los Ciudadelas”.
Este hecho fue un detonante para que en todas las facultades de la UNAM y en los centros de estudios del IPN comenzaran a gestarse pequeñas manifestaciones que fueron en acenso. Se caracterizaron por ser un medio para impulsar la conciencia del país, por su sentido político y su decidido apoyo popular.
Fue posible crear órganos de dirección constituidos por la Asamblea Plenaria y el Consejo Nacional de Huelga (CNH) integrados por los representantes de “huelga” o “lucha” de las escuelas y facultades. Integrantes de la Escuela Nacional de Agricultura, las Escuelas Normales y algunas universidades de provincia, también formaron parte de estas organizaciones.
Antes de la Masacre del 2 de octubre, desde el mes de agosto, los estudiantes llevaron a cabo diferentes formas de protestas. El primer antecedente se dio con la marcha del 1° de agosto, en la que el rector de la UNAM, José Barros Sierra se manifestó en contra de la violación que días antes hizo el ejército a los recintos universitarios. El l 5 de agosto otro movimiento estudiantil se lleva a cabo en el Politécnico Nacional, el cual se alza con la bandera propositiva de la democracia a favor de un plan que incluya decisiones de carácter nacional.
El sentimiento de unidad se fortificó con las manifestaciones del 13 y 27 de agosto. La del 13 de agosto comenzó en el Casco de Santo Thomas con 300,000 manifestantes y recorrió la avenida Reforma hasta llegar al Zócalo. Por su parte, la del 27 de manera muy similar partió del Museo de Antropología, y culminó, también, en la plancha del Zócalo. Ahora se convocaría a poco más de medio millón de personas. Todos tenían presente que estaban frente a una lucha de carácter democrático, en la que los estudiantes permanecieron juntos aún con sus diversas ideologías.
El Consejo Nacional de Huelga el 3 de septiembre en respuesta al IV Informe presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, ratifica en una declaración oficial “su disposición de entablar un diálogo con las autoridades gubernamentales”. Las tensiones eran cada vez peores y el ejército entró de nuevo a Ciudad Universitaria. El 29 de septiembre el CNH declaró que “La toma de CU ha sido un grave error político del Gobierno Mexicano, pues no han entendido el significado histórico del movimiento”.
Carlos Fuentes describe, así, la transición por la que pasó cada uno de los movimientos:
“Laura Díaz fotografió a su nieto Santiago la noche del 2 de octubre del 68. Ella llegó caminando desde la Plaza de las Tres Culturas. Fotografió desde las primeras manifestaciones, a la creciente presencia de los cuerpos de policía al basukazo contra la puerta de la Preparatoria a la toma de Ciudad Universitaria por el Ejército, a la destrucción arbitraria de laboratorios y bibliotecas por los sardos a la marcha universitaria de protesta encabezada por el rector José Barros Sierra seguido por toda la comunidad universitaria. A las concentraciones en el Zócalo gritándole al presidente Gustavo Díaz Ordaz “sal al balcón hocicón” a la marcha del silencio con 100 mil ciudadanos amordazados”.
Los acontecimientos del 2 de octubre son la cúspide de las manifestaciones lideradas por el CNH. Cerca de 10,000 personas en Tlatelolco, invitadas a un mitin fueron atacadas, sin previo aviso, por miles de soldados, policías encubiertos y uniformados que comenzaron a dispar contra la multitud indefensa. El saldo, en ese momento, fue de 100 personas muertas y miles heridas, a lo que se le sumó una campaña mediática que desprestigió al movimiento.
En un documento del 28 de octubre el CNH expresó la inconformidad de los juicios que hizo el gobierno hacia los militantes del movimiento, tachados de ser “delincuentes de orden común y federal”. Después de suspender las clases, el último comunicado es enviado el 12 de noviembre, el cual establece las condiciones necesarias para retomar las aulas. Es necesario que se termine con la represión, se desocupen los planteles de la fuerza pública y libertad a todos los presos políticos.
Sin distinción, en las todas las manifestaciones participaron grupos de trabajadores y la simpatía popular de que fueron rodeados los estudiantes adquirió cada vez más fuerza. La masacre del 2 de octubre significó una prueba para el fuerte gobierno mexicano que, después de la matanza, no le quedaba más que considerarlos “alborotadores, subversivos, comunistas, ideólogos de la destrucción y enemigos de la patria encarnada en la banda presidencial”.
México encarnó la noción recién concebida de los países tercer mundistas. Se encontraba en una situación conveniente a favor del desarrollo mercantil e industrial. Sin embargo, gracias al “presidencialismo” como forma de gobierno característico desde hace tantos años en el país se acentuaron las segregaciones sociales y se despertó el malestar social.
a) Biografías
Luis Echeverría Álvarez
Luis Echeverría Álvarez nació en la Ciudad de México el 17 de enero de 1922.
Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México; egresó como abogado. En 1946 ingresó al Partido Revolucionario Institucional donde trabajó como secretario del general Rodolfo Sánchez Taboada.
Fue oficial mayor de la Secretaría de Educación Pública. En 1958 fue subsecretario de Gobernación. En 1964 fue nombrado secretario de Gobernación. El 14 de noviembre de 1969 fue elegido candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República. Triunfó en las elecciones de 1970 y gobernó desde el 1 de diciembre del mismo año hasta el 30 de noviembre de 1976.
Luis Echeverría, al dejar la presidencia, fue nombrado embajador de México ante la UNESCO en París hasta 1979, año en que fue enviado como representante diplomático a Australia y Nueva Zelanda. Posteriormente se hizo cargo en México del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo y asumió la presidencia de la Asociación Latinoamericana de los Derechos Humanos (ALDHU).
Su período presidencial cargó con las consecuencias de la represión oficial del movimiento estudiantil de 1968. Optó por una política de apertura comercial y diplomática para restaurar la normalidad de la vida democrática.
Pretendió diversificar el comercio y las fuentes de tecnología y financiamiento; sin embargo, durante todo su mandato, la tasa de inflación creció hasta alcanzar el 27 por ciento anual.
Durante 1968 y 1971 el presupuesto de la UNAM creció en 1,688%, el sector burócrata aumentó de 600,000 en 1972 a 2.2 millones en 1976, empleando en gran cantidad a egresados universitarios.
En el gabinete había un 78% de egresados de la UNAM inclusive un líder del 68 llamado Francisco Javier Alejo. Fue designado director del Fondo de Cultura Económica.”El halconazo” o la matanza del Corpus Christi, en 10 de junio de 1971, ocurrió bajo su mandato.
Durante su sexenio se dio la primera crisis económica desde el inicio del "Milagro Mexicano", se compraron empresas al borde de la quiebra para sostener los empleos, se abandonó el tipo de cambio fijo que existía desde 1954, de $ 12.50 por dólar. Al final de su sexenio llegó a los 20 por dólar. La deuda externa aumentó de los 6,000 millones de dólares que había heredado Díaz Ordaz a más de 20,000 millones.
Dio asilo a Hortensia Bussi, esposa del presidente chileno Salvador Allende, cuando éste murió en 1973 después de ser derrocado en un golpe de estado. También dio asilo a gran número de exiliados provenientes de las dictaduras de América del Sur. Realizó la llamada Guerra Sucia, durante la cual una gran cantidad de personas fueron torturadas y desaparecidas. Durante su gobierno murieron los guerrilleros Genaro Vázquez y Lucio Cabañas.
Entregó la presidencia a José López Portillo, quien se había desempeñado como secretario de Hacienda en la segunda mitad de su sexenio. Buscó el puesto de secretario de la Organización de las Naciones Unidas pero la cedió a Javier Pérez de Cuéllar.
En 2002 fue el primer funcionario político citado a declarar ante la justicia mexicana por la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco en 1968 y la matanza de 1971. En febrero de 2006 estuvo hospitalizado por un problema de irrigación sanguínea en el cerebro. El 4 de abril de 2006 se le embargan un total de 14 terrenos en Cozumel por deudas fiscales acumuladas en 30 años.
Estas deudas acumulaban casi 2 millones de pesos. El 30 de junio de 2006 un juez federal ordenó su arresto por la matanza de 1968. Es absuelto el 8 de julio de 2006 debido a prescripción del delito en noviembre de 2005. Se termina su arraigo domiciliario.
El 29 de noviembre de 2006 el Magistrado Ricardo Paredes Calderón del Segundo Tribunal Unitario de Primer Circuito de Procesos Penales Federales le decretó auto de formal prisión por el delito de genocidio por las matanzas de estudiantes en 1968 y 1971, pero el 20 de marzo siguiente un tribunal federal le concedió la suspensión definitiva del auto. El 26 de marzo de 2009 un tribunal federal decretó la libertad absoluta del ex-presidente así como su exoneración del cargo de genocidio por los hechos de Tlatelolco.[]
Se sospecha una posible colaboración de Echeverría con la Agencia Central de Inteligencia, al igual que su predecesor Gustavo Díaz Ordaz. Documentos desclasificados de la agencia varias décadas después le asignan a Echeverría el código Litempo-14. []El código Litempo era compuesto por el prefijo LI, que identificaba operaciones en México y Tempo, que identificaba al programa de relación entre la CIA y "altos funcionarios selectos" de México.[]
Gustavo Díaz Ordaz Bolaños
A los 26 años obtuvo el título de derecho por el Colegio del Estado de Puebla. Desempeñó varios cargos públicos en su división administrativa natal, antes de formar parte en el Congreso Federal, primero como diputado (1943-1946) y después como senador (1946-1952). Secretario (ministro) de Gobernación desde diciembre de 1958 hasta noviembre de 1963, durante el mandato del presidente Adolfo López Mateos.
Llegó a ser considerado uno de los líderes de la facción conservadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Alcanzó la presidencia de la República el 1 de diciembre de 1964 al ganar en las elecciones que se habían celebrado cinco meses atrás.
El gobierno de Díaz Ordaz siguió el modelo del "desarrollo estabilizador". En 1967, se firmó en la capital de la República, bajo su auspicio, el denominado Tratado de Tlatelolco, del que habría de surgir el Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares de América Latina (OPANAL).
En abril de 1977 se le nombró embajador en España, al reanudarse las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras 38 años de interrupción de las mismas, a raíz del falangismo. Pocos meses después, renunció a su cargo, debido a las críticas que recibió tanto en México como en España por los acontecimientos en Tlatelolco.
Díaz Ordaz fue presunto colaborador de la Agencia Central de Inteligencia. Documentos desclasificados de la agencia varias décadas después le asignan el código Litempo-2[] Litempo 1 era Emilio Bolaños.
El código Litempo era compuesto por el prefijo LI, que identificaba operaciones en México y Tempo, que identificaba al programa de relación entre la CIA y "altos funcionarios selectos" de México.[]
Cervantes Cabeza de Vaca
Tomás Cervantes Cabeza de Vaca es ingeniero agrónomo; laboró en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares, la Subsecretaría Forestal, la Universidad de Zacatecas, la Comisión Nacional Forestal; también en la Aric-Forestal en Chihuahua y para el Programa Nacional de Reforestación. Fue miembro fundador del Partido Mexicano de los Trabajadores
Proveniente de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo y representante por esa institución ante el Consejo Nacional de Huelga.
Fue detenido el 28 de septiembre de 68, acusado de incitación a la rebelión, asociación delictuosa, rebelión, ataques a las vías generales de comunicación, daño en propiedad ajena, robo y despojo. Estuvo preso en Lecumberri de 1968 a 1971. Al salir, se exilió en Chile.
Luis González de Alba
Fue integrante del Consejo Nacional de Huelga, que encabezó el Movimiento estudiantil en México de 1968. El 2 de octubre de ese año fue aprehendido en Tlatelolco. Estuvo recluido en la cárcel de Lecumberri, ubicada en la ciudad de México, donde escribió su primera novela, Los días y los años, un relato del movimiento del que tomó parte. Es escritor mexicano, periodista y divulgador de la ciencia. Ha publicado novela, cuento, ensayo, poesía y artículos en diarios y revistas.
Fue fundador del diario La Jornada, de los partidos Socialista Unificado de México (PSUM), Mexicano Socialista (PMS) y de la Revolución Democrática (PRD). No milita en ninguno. Publicó durante más de una década la columna La ciencia en la calle en el diario mexicano La Jornada. Publica semanalmente sus colaboraciones Milenio Diario, dedicada al análisis político y la divulgación de la ciencia. En esta última área obtuvo en 1997 el Primer Premio Nacional de Periodismo.
Algunos títulos de sus obras fueron: Y sigo siendo sola, Agapi mu (Amor mío), Cielo de invierno, los cuentos de El vino de los bravos; ensayos sobre ciencia: La ciencia, la calle y otras mentiras, historia: Las mentiras de mis maestros, historia de la física cuántica:
El burro de Sancho y el gato de Schrödinger, sexualidad: La orientación sexual, Niño o niña. Las diferencias sexuales. Tiene el poemario El sueño y la vigilia (2006).Hasta 2010, sus más recientes publicaciones son: Otros días, otros años, El sol de la tarde, Olga.
Javier Barros Sierra
El Ingeniero Javier Barros Sierra nació en el año de 1915, en México, D.F. Curso sus estudios primarios en la Escuela Alberto Correa, el Bachillerato en la Secundaria N° 3 y en la Escuela Nacional Preparatoria, y sus estudios profesionales en lo que hoy son la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Ciencias.
Fue un ingeniero, político y escritor mexicano, que fuera el 34° Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México durante el conflicto estudiantil de 1968, además de destacarse en la vida pública como el primer Secretario de Obras Públicas, durante el sexenio de Adolfo López Mateos. Posteriormente sería el primer director del Instituto Mexicano del Petróleo.
Como miembro de la comunidad estudiantil de la UNAM subió de líder estudiantil hasta Director de la Facultad de Ingeniería de la misma, y luego hasta Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando comenzó el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se inició el proyecto de ampliación de Ciudad Universitaria.
El 27 de octubre de 2010, el Senado de México en reconocimiento a su trabajo por la defensa de la autonomía y la soberanía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), le otorgó de forma póstuma la Medalla Belisario Domínguez. La presea fue entregada a su hija Cristina Barros Valero.[]
Dentro de sus actividades estudiantiles destacó su actuación como académico alumno en la Escuela Nacional Preparatoria (1933); primer presidente de la Sociedad de Alumnos de la hoy Facultad de Ciencias (1936) y consejero universitario alumno (1938).
Sus actividades profesionales dentro de la Universidad Nacional comprendieron el fungir como consejero universitario profesor en diversas ocasiones; investigador del Instituto de Matemáticas (1943-1948), y catedrático de la Universidad, de la Escuela Nacional Preparatoria y de la Antigua Escuela de Iniciación Universitaria (actualmente Preparatoria N° 2) (1938-1958). Director de la Facultad de Ingeniería (1955-1958); presidente de la Primera Conferencia Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (Monterrey, N.L. 1958); coordinador y director de seminario en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Ingeniería (1965).
Fue Secretario de Obras Públicas de 1958 a 1964, Director del Instituto Mexicano del Petróleo en 1966 y rector de Universidad Nacional Autónoma de México de 1966 a 1970.
Fue coautor del Libro Introducción al Cálculo Diferencial e Integral editado por la Universidad Nacional, y publicó artículos científicos y técnicos en diversas revistas.
Fue miembro de la Sociedad Matemática Mexicana, de la que fue secretario general de 1943 a 1945, del Colegio de Ingenieros Civiles de México, de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos, de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería, que presidió en 1965 y presidente del Patronato de la Asociación para evitar la Ceguera en México. Falleció el 15 de Agosto de 1971.
Fernando Gutiérrez Barrios
Inició su carrera en la política dentro del Ejército Mexicano, donde llegó al grado de Capitán, pronto pasó a trabajar en la Dirección Federal de Seguridad, el organismo del gobierno mexicano dedicado a la seguridad nacional y los servicios de inteligencia, de la que llegó a ser titular de 1964 a 1970 durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
Posteriormente fue Subsecretario de Gobernación y en 1982 el presidente Miguel de la Madrid lo nombró Director General de Caminos y Puentes Federales, el primer cargo fuera de los servicios de inteligencia desde su ingreso a la política.
Fue designado Secretario de Gobernación por el presidente Carlos Salinas de Gortari. Fue titular de la Secretaría hasta el 4 de enero de 1993 cuando fue desplazado en favor de los nuevos políticos del régimen salinista.
Los siguientes 6 años permaneció alejado oficialmente de la política. Le sucedió el ex gobernador de Chiapas Patrocinio González Garrido.
En 1999 volvió a la política activa al ser nombrado por el PRI como su coordinador del proceso de selección del candidato a la presidencia para las elecciones de 2000, como candidato de Francisco Labastida Ochoa, quien fue postulado como candidato a senador por el Estado de Veracruz, resultando electo aunque su partido fue derrotado por primera vez en esas elecciones del 2 de julio de 2000 rumbo a la Presidencia de la Republica.
Inició su cargo como Senador el 1 de septiembre de 2000 pero murió poco menos de dos meses después, luego de una intervención quirúrgica.
b)Películas
Rojo amanecer, Jorge Fons (1989)
Narra los sucesos de la matanza de Tlatelolco ocurrida el 2 de octubre de 1968. Edificio Chihuahua, Tlatelolco, Ciudad de México. Son los días de mayor efervescencia del movimiento estudiantil del 68. La mañana del 2 de octubre una familia de clase media se prepara para un día normal. Al transcurrir las horas, la familia se verá atrapada en medio de la represión política más sangrienta del México moderno.
Cuando decidimos abordar este tema hace unos meses, fue imposible evitar que acudiera a nuestra mente, en primer lugar y antes que todas, la película de Fons: Rojo Amanecer. El tiempo se ha encargado de consagrar a este filme como la película más representativa filmada en nuestro país sobre la masacre de Tlatelolco, suceso en el que desembocaron las protestas estudiantiles pacíficas de 1968. Incluso si se considera el hecho de que México, a nivel internacional, no jugó un papel tan relevante como EU, Francia, Checoslovaquia o incluso China en aquellos movimientos, debe admitirse -y eso en gran parte es virtud de esta película- que la aportación cinematográfica nacional sobre el 68, tanto en documentales como en recreaciones histriónicas, no carece de valor.
Rojo Amanecer nos sitúa la noche misma de los acontecimientos que tuvieron lugar en la Plaza de las Tres culturas de Tlatelolco, ofreciéndonos la reconstrucción del hecho histórico a través de la recreación de la historia de una familia ficticia del multifamiliar Chihuahua, ubicado justo en el centro de los eventos. El talento de Fons para sacar adelante un drama cinematográfico de un hecho tan delicado quedo patente con resultados más que loables si se toma en cuenta el exiguo presupuesto y la censura que sufrió posteriormente el filme.
En Rojo Amanecer no se nos muestran los hechos de la masacre directamente -salvo en la propia masacre de la familia al final de la película-, pero si se nos ofrece en cambio un microcosmos de las motivaciones del movimiento estudiantil -personificado por los dos hijos adolescentes de la familia-, del choque generacional que supusieron sus ideas y reclamos para la generación paterna -personificada por el padre, interpretado magistralmente por Hector Bonilla, y por el abuelo-, y de las dudas e incertidumbres que esto acarreo para el resto de los integrantes del hogar.
En cierta medida, ver Rojo Amanecer debe ser una condición ineludible para comprender desde dentro los ánimos, los temores y los argumentos que seguramente entraron en debate en cada familia capitalina involucrada, con el plus de una representación dramática de un suceso que, incluso a pesar de los años, aun no se olvida.
Ficha técnica
Título original: Rojo Amanecer
Año: 1989
Duración: 96 min
País: México
Director: Jorge Fons
El Apando, Felipe Cazals (1975)
En la cárcel de Lecumberri, tres presos drogadictos arman un plan para que la madre de uno de ellos introduzca droga al penal. El plan funciona y cuando ellos celebran son descubiertos y encerrados en "el apando", la celda de castigo. Las protestas por la situación de los "apandados" provocan una sangrienta trifulca.
A menudo el año de 1968 es marcado, sino como el origen, si al menos como hito desencadenante por excelencia de lo que paso a llamarse “Guerra Sucia” en la historiografía mexicana más reciente, una persecución que, como se comprobó después en contradicho del idealismo social, no sólo se ejerció en contra de los comunistas mexicanos y de los rezagos y resistencias del movimiento del 68, sino también contra todo tipo de movimientos quasi beligerantes que por aquel entonces comenzaban a desafiar o entorpecer el ejercicio del poder estatal en manos del presidente y del PRI.
En México, estos sucesos han sido ampliamente relatados, e incluso existe toda una literatura que transcurre entre 1968 y el final de la década de los 70 sobre el lugar donde se desarrolla la acción: la prisión de Lecumberri.
Para efectos de la filmografía presentada, El Apando -basado en el libro homónimo de José Revueltas, probablemente el más importante y prolífico escritor nacional que produjo el 68 en el país- cumple la tarea de presentarnos el estado social y político, aunque sea en un lugar marginal, del país con posterioridad al movimiento del 68 -de la misma forma, el filme de Cazals nos remitía a una situación previa y el de Fons, a la fecha misma de los hechos.
Aunque en estricto sentido los reos de El apando no tienen ninguna relación con el movimiento del 68 ni cumplen ninguno de los perfiles típicos de los reos políticos de aquellos años -los tres son drogadictos activos-, El Apando si tiene una relación directa con la influencia cultural que el 68 ejerció en el propio cine mexicano, y en se sentido esta película también representa el elemento de metacine de nuestra filmografía. El Apando muestra ya algunas de las transformaciones estéticas que seguirían las artes escénicas, el lenguaje y los tonos cinematográficos, los cuales, se vieron positivamente empujados hacia la transformación después del 68.
Ficha técnica
Título original: El Apando
Año: 1975
Duración: 83 min
País: México
Director: Felipe Cazals
Canoa, Felipe Cazals (1976)
Basada en hechos reales sucedidos en México en septiembre de 1968, cinco jóvenes empleados de la Universidad Autónoma de Puebla intentan escalar el volcán La Malinche pero, debido al mal tiempo, no tienen éxito y tienen que refugiarse en un pueblo cercano llamado San Miguel Canoa. Debido a la paranoia religiosa vivida en el pueblo en gran medida incitada por el párroco local, el pueblo los confunde con radicales comunistas, desembocando en un hecho sangriento que terminara con su asesinato.
Canoa, en estricto sentido, no constituye una película que tenga una relación casuística directa con el movimiento de 1968, en el sentido político del término. Sin embargo, a la hora de seleccionar la filmografía, el equipo no ha podido prescindir de un título que, a todas luces, resulta imprescindible para comprender la situación política y social - y también su tragedia- de los estudiantes universitarios, protagonistas de aquel 68.
La historia de Canoa podría ubicarse en el género del relato histórico, pero por sus connotaciones algunos han querido ver en ella una especie de falso documental de terror. La reconstrucción del múltiple asesinato del grupo de jóvenes, registrado como un suceso real, tiene una especial significación más allá del sólo hecho criminal, sobre todo para comprender el clima indiferente o la visión deformada que se tenía de los estudiantes universitarios en aquel momento histórico preciso.
A pesar de que, en apariencia, el móvil religioso constituye en Canoa el impulsor del crimen del que es tema la película, lo que no debe perderse de vista es que tras estas arengas religiosas se hallaba, en aquel momento, el discurso político presidencial de Díaz Ordaz, que no dejó de señalar nunca a los estudiantes como peligrosos comunistas en potencia, instrumentos del régimen soviético para desestabilizar el prestigio del país -anfitrión, ese mismo año, de las Olimpiadas.
También sirve para comprender la eficacia de la propaganda gubernamental, y para situar en contexto un hecho del que siempre se quejaron los miembros del movimiento estudiantil: la absoluta falta de protesta nacional ante lo que era un crimen y una injusticia explícitos.
En descargo de esto, también podemos decir que la película muestra cuan alejados se encontraban los estudiantes y sus demandas, en términos políticos e ideológicos, incluso socialmente hablando, del grueso de la población nacional, todavía muy conservadora en términos políticos y sumamente hostil frente a cualquier movimiento que supusiese una penetración extranjera o alteración de la idiosincrasia. Esto, nos parece, explica no sólo el silencio posterior a los sucesos del 68, un silencio que no fue tanto de indiferencia o temor, sino de sincera incapacidad de comprensión mutua entre dos generaciones que, en México, como en el resto del mundo, terminaron marcando aquel 68 como la época de un nuevo cisma occidental, menos espectacular que los anteriores, pero acaso más profundo y duradero.
Ficha técnica
Título original: Canoa
Año: 1976
Duración: 115 min
País: México
Director: Felipe Cazals